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Clase magistral: “Identidad y herencia de la coca, el cacao y el maíz”

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Montevideo, 30 de octubre de 2025. La Embajada de Colombia en Uruguay llevó a cabo en el Instituto Gato Dumas la clase magistral “Identidad y herencia del cacao, la coca y el maíz: sustitución o restitución de la coca como alimento”, a cargo de los chefs colombianos David Ruiz Koch y Luciana Calle.

El encuentro reunió a estudiantes de gastronomía, chefs profesionales, empresarios del sector, representantes diplomáticos y medios de comunicación que transmitieron en directo algunos tramos de la clase magistral, en un espacio de diálogo y degustación que exaltó la riqueza cultural, simbólica y alimentaria de Colombia, promoviendo al mismo tiempo una reflexión sobre el valor ancestral y contemporáneo de los ingredientes que definen la identidad culinaria del país. 

El chef David Ruiz, originario de Nariño y reconocido por su trabajo en gastronomía social y comunitaria, centró su intervención en la revalorización de la hoja de coca como alimento y patrimonio cultural de los pueblos andinos y amazónicos. Explicó que, lejos de los prejuicios asociados a la hoja de coca, este producto representa un legado milenario vinculado con la salud, la agricultura sostenible y la espiritualidad, siendo un “súper alimento” fuente de proteínas, calcio, hierro y carbohidratos naturales.

Ruiz enfatizó que la harina de coca —obtenida de hojas cultivadas de manera orgánica, sin químicos ni procesos industriales— puede integrarse de forma responsable en la dieta cotidiana como complemento nutritivo, ingrediente funcional o condimento natural. “Debemos devolver la hoja de coca a la mesa, reivindicar su dignidad y su papel como alimento, no como estigma”, subrayó el chef, destacando su potencial para fortalecer economías campesinas y generar alternativas sostenibles en territorios históricamente afectados por la economía ilícita.

El chef también explicó que la harina de coca puede utilizarse en pequeñas proporciones —como una especia verde o aromática— en preparaciones tradicionales colombianas como amasijos, panes, empanadas, bebidas y huevos revueltos, resaltando sus propiedades alimenticias. “Así como usamos la vainilla o la canela para dar identidad a un plato, la coca puede ser ese toque ancestral que nos conecta con nuestra historia y con la tierra”, señaló.

Por su parte, la chef Luciana Calle presentó la experiencia del Proyecto ASOCACAO, una iniciativa de sustitución de cultivos ilícitos en el departamento de Nariño que ha impulsado la producción de cacao fino de aroma y la creación del producto “Chocolate con sabor a paz”, elaborado con cacao y harina de coca como emblema de reconciliación y desarrollo rural sostenible. Destacó que ambas plantas —el cacao y la coca— comparten un mismo mensaje: el de transformar la tierra desde el conocimiento ancestral hacia un futuro de inclusión, equidad y bienestar.

Los asistentes disfrutaron de una degustación que incluyó bebidas elaboradas con coca y cacao provenientes del Pacífico, la región andina y el norte de Colombia, además de amasijos tradicionales como almojábanas, empanadas y envueltos de maíz, y bombones de chocolate con coca, elaborados artesanalmente con técnicas de fermentación e innovación. Las preparaciones despertaron gran interés y admiración entre los participantes, quienes reconocieron el valor simbólico y educativo de esta propuesta gastronómica.

Como antesala a esta jornada, el día 29 de octubre la Embajada de Colombia en Uruguay organizó, en conjunto con Artesia, restaurante y boutique ubicada en la zona de Carrasco de Montevideo, una cena con periodistas, críticos gastronómicos y empresarios del sector. La velada tuvo como propósito difundir un mensaje sobre la identidad que generan el maíz y el cacao en la cocina tradicional colombiana, además de promover la revalorización de la hoja de coca como un producto símbolo de herencia cultural, sostenibilidad y memoria colectiva.

Durante la cena, los chefs David Ruiz y Luciana Calle presentaron un menú que fusionó técnicas tradicionales y contemporáneas, resaltando el papel del cacao, el maíz y la coca como ejes narrativos de la gastronomía colombiana y como vehículos para el diálogo intercultural entre Colombia y Uruguay.

Esta iniciativa se enmarca en los proyectos de Diplomacia Cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, orientados a presentar al país como una nación comprometida con la construcción de una paz sostenible, la protección de su biodiversidad, la promoción de la equidad y la diversidad, y la valoración de su pluralidad étnica, cultural y gastronómica.